Sophia tenía que bañarse en la mañana del sábado porque el día anterior habíamos llegado tarde y no se había podido bañar. Por alguna razón no se quería bañar y estuvimos con la cantaleta por un rato. Tenía el antojo de jugar con la computadora y esa era la excusa principal. Stacy no sabía cual era la excusa del día porque en ese momento ella se estaba bañando y no estaba en las negociaciones que yo sostenía con la chupi. En el agún momento concedí y le dije, vamos a jugar 10 min con la computadora y después te bañamos, y así llegamos a un acuerdo y cerramos el negocio. Stacy salió de bañarse en ese momento y le dije, Sophia cuentale a mami el trato. Tengo que asumir que mientras se acercaba a Stacy, Sophia pensó que tenía que proteger el acuerdo y de alguna manera eliminar cualquier riesgo a que se no puediera recibir sus diez minutos de juego, y como buena estratega que es, se acercó y le dijo a la mamá en voz baja algo (creo que no había podido ordenar bien la idea para decirla) y Stacy le pidió que le dijera otra vez, a lo que Sophia respondió firme: Me voy a bañar en diez minutos. La mami feliz le dijo ¨muy bien!!¨ y no hizo ninguna pregunta.
Creo que es un perfecto ejemplo de como se negocia y sobre todo, como se comunican los acuerdos, el resultado es siempre lo más importante. En este caso todo el mundo obtuvo lo que quizo a un costo muy bajo (diez minutos de computadora, que terminaron siendo veinte)
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