Hace unos meses llevamos a Sophia al dentista y descubrimos que tenía tres caries. Al parecer las frutas que se llevaba a su cuarto en la noche, contrarrestaron le debida cepillada de dientes que diariamente practicamos antes de dormir. A partir de ese momento comenzó unos de los episodios mas difíciles para mi porque sabía que el destino era la silla, el taladro y quizás una experiencia desagradable para mi princesa. Por supuesto el sentimiento de fracaso como papas, que además se ahondaba cada vez que nuestro dentista intentaba por varias sesiones y Sophia no se dejaba tocar la boca Llegó el punto que nos recomendaron ir a un dentista pediátrico (que ha debido ser así desde el principio). Aquí hay muchos y crean el ambiente para que los niños disfruten el rato en el dentista, decoran el consultorio con caricaturas, tienen televisores con películas etc. No fue fácil encontrar el grupo correcto porque mi seguro ( desgraciaos ) resulta ser bastante limitado en cuanto a los doctores que tienen en su lista. Pero como dicen, todo pasa por una razón, una vez que llegamos a quienes serían finalmente los dentistas de mi princesa, a la primera sentada de Sophia frente a la tv del dentista, funcionó perfecto. La primera cita fue para limpiarle los dientes (las caries tuvieron que esperar casi un mes para que se las arreglaran.
Llegado el día (este miércoles 4 de mayo) Stacy llevó a Sophia y yo monitoreaba a distancia en una reunión de trabajo a la que no podía faltar. La primera comunicación de Stacy decía
" vamos bien " y vino acompañada de la foto que les pongo al final. No se si a ustedes les parece, pero esa foto parece de un quirófano y cuando la vi no pude evitar que se me aguaran los ojos. No pasó ni un minuto, cuando llegó el siguiente mensaje "
le pusieron la inyección local y no dijo ni Pío "
" ya terminamos!!! ". Honestamente, aunque se que me pasó de melodrama, sentí mil cosas a la vez: alivio, felicidad porque ya había pasado todo, admiración por la tenacidad de Sophia, agradecimiento a stacy por estar ahí apoyándola...todo eso en un segundo (demasiado).
Días a han pasado y mi admiración por Sophia crece por ser tan valiente, tenaz y por darnos tanta alegría. Un tesoro que lo tiene todo para dejar huella por donde pasa.
Por cierto, creo que unos de los secretos del éxito del dentista fue tener una televisión frente a Sophia, eso la hipnotiza. Me cuenta Stacy que le pusieron una película, cantaron y le sacaron provecho al gas de la risa que le pusieron como anestesia.
Hasta aquí la historia de hoy, seguiremos reportando.