Los martes y Jueves de regreso del colegio, Sophia es premiada con una par de tequeños que Stacy compra al lado del colegio. No vayan a pensar que estamos incentivando a Sophia a que sea una golda, no pasa nada, ella no se los termina y es como el almuerzo porque llega directo a dormir la siesta.
El problema es que todos los demás velamos esos tequeños y uno no se puede acercar porque salta Sophia con sus garras.
En estos días Stacy y yo, por separado, decidimos pedirle. Pues a los dos, en días diferentes, nos dijo mientras tenía el tequeño en la mano: NO HAY. Yo me quede pensando, pero Stacy en su oportunidad le dijo, COMO QUE NO HAY SI LO TIENES EN LA MANO. Ambos le pedimos un poquito. Y la reacción fue la misma: UN POQUITO. Se acercó con el tequeño y cuando yo lo fuí a agarrar me dijo: NO, SOPHIA. Ella misma me lo acercó y me dió una milimesima parte de lo que quedaba del tequeño. A Stacy le hizo lo mismito.
Un tirana.
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